HOJA CON RUTA
Por: Julio Schiappa Pietra
“Es un
enano frente a Marx”, así de faltoso estuvo Hernando de Soto con el gran
economista francés Nicholas Piketty, autor de El Capital en el Siglo XXI, sobre
quien sostiene tiene errores de análisis y tesis equivocadas que no se aplican
al caso de las poblaciones informales en el Perú y los países desarrollados.
El Capital
en el Siglo XXI, convertido en libro de cabecera de Barack Obama, es un riesgo para
los economistas y políticos conservadores, porque ha puesto las flechas de la
verdad al llamar a los ricos, ricos, y a la desigualdad como algo intrínseco al
capitalismo.
LA REVOLUCION IDEOLÓGICA DE
NICHOLAS PIKETTY
Toda
producción intelectual debe ser cuestionada, pero el gran aporte de El Capital
en el siglo XXI, no son sólo sus investigaciones y conclusiones, sino haber
remecido dogmas que durante 20 años fosilizaron el pensamiento económico.
Supuestos como la inevitable ruta a la igualdad si se aplican las reglas del
capitalismo ortodoxo, la justicia intrínseca de que los ricos sean mas ricos,
que los impuestos no regulen la riqueza, son parte del ABC que consagra la riqueza de los ricos como la
ruta inevitable al progreso.
Esa
liberación de los espíritus para cuestionar lo que se enseña en economía, lo
que se practica en el ejercicio del gobierno y las supuestos que directivos de
muchas empresas toman como vigas maestras del emprendimiento, es un poderoso
movimiento transformador.
Algunas
de sus ideas-dinamita son:
Impuesto
universal a los ricos. “Los ricos aumentan cada año un 8% su fortuna
mientras la riqueza media apenas crece el 1%. Por eso propongo un impuesto
universal progresivo para millonarios que nos haría más prósperos a todos”.
Límites
al capitalismo y repensar la democracia. “Creo en el progreso técnico y en
la mundialización, y el libro no es pesimista con respecto al futuro.
Simplemente, para que estas cosas beneficien a todos, hacen falta instituciones
democráticas, sociales, educativas, fiscales y financieras que funcionen
correctamente. El problema es que, después de la caída del Muro de Berlín, nos
imaginamos por un momento que era suficiente con basarse en las fuerzas
naturales del mercado para que el proceso de mundialización y de competencia
beneficiase a todos. Creo que ahí está
el error. Hay que repensar los límites del mercado, los límites del
capitalismo, y repensar también las instituciones democráticas”.
La
austeridad no es el remedio. “La idea según la
cual hay que insistir en purgar los presupuestos a base de más austeridad para
curar al enfermo me parece completamente insensata.
En
tiempos de crisis, el capitalismo acelera la desigualdad. “Hemos investigado tres
siglos de historia económica del mundo y una de sus leyes explica la tendencia
a la desigualdad social: el interés r (de return) que perciben los ricos por su
capital tiende a ser mayor que el crecimiento económico g (de growth). (…) “Es una tendencia que no implica que la
desigualdad crezca para siempre, pero explica que se puede perpetuar.
EE UU
ha acertado, y Europa no. “El
resultado global de las políticas de austeridad en Europa en los últimos cuatro
o cinco años es, de manera objetiva, muy malo. Estados Unidos tenía una tasa de
paro muy similar a la zona euro hace unos años y hoy en día la diferencia es
enorme porque Obama ha aplicado políticas de estímulo y no de austeridad.
Multinacionales
frente a pymes. “Las
multinacionales, en la práctica, pagan un tipo impositivo más débil que
nuestras pequeñas y medianas empresas, lo que no tiene ningún sentido desde el
punto de vista de la equidad ni de la eficacia económica”.
La
crisis de las clases medias. “Para mí la clase media es el 40% que no
está ni entre el 50% más pobre ni entre el 10% más rico. Y hace un siglo ese
40% no existía: el 90% era pobre y punto. Hoy el 60% de la riqueza –el 70%
en EE UU– va al 10% millonario, que aumenta su dinero tres veces más rápido que
la media”. (…) “Hoy la clase media recibe sólo el 20% de la riqueza. Y
disminuye: en EE UU ya no es el 40% de
la población, sino apenas el 30%”.
La
educación como igualador social y motor del crecimiento. “La desigualdad puede
ayudar al crecimiento hasta cierto punto, pero más allá de un determinado nivel
de desigualdad se obtiene, sobre todo, un efecto negativo que reduce la
movilidad en la sociedad y conduce a la perpetuación en el tiempo de la
estratificación social. Esto tiene un impacto negativo sobre el crecimiento. El
otro efecto negativo se produce a través de las instituciones políticas: una desigualdad
muy fuerte puede conducir a la captura de las instituciones democráticas por
parte de una pequeña élite que no va necesariamente a invertir en la sociedad
pensando en el conjunto de la población. Por
eso el crecimiento en el siglo XXI va a depender en gran medida de la inversión
en educación y en formación, de que ésta no sea únicamente para una pequeña
élite sino para la inmensa mayoría de la población”.
EL MISTERIO DEL CAPITAL
La
critica de Hernando de Soto a Piketty es bastante contundente: el francés
escribe la historia con la visión de los países desarrollados y olvida la
enorme riqueza que se produce en la informalidad, en los países en desarrollo.
Su visión seria del norte y no del sur.
De Soto
sostiene que un ejemplo muy claro es que la reducción de las desigualdades
sociales ha sido liderada por China, India o Brasil. Señala que el mundo no ha
sido tan igualitario como ahora: 28 de las diferencias del ingreso per cápita
entre el norte y el sur de la tierra han sido superadas gracias al crecimiento
en los países en desarrollo.
Según
los conservadores del Instituto Brooking´s , América Latina, Africa y Asia
contaban con 843 millones en la clase media el 2009, serán 2,213 millones el
2020. Argumento estrella de la tesis del piloto automático del crecimiento
económico.
Pero ese
crecimiento de la clase media ha traído también un incremento de las desigualdades
al interior de los países. China, el ejemplo exitoso de un mix de socialismo y
capitalismo, registra creciente desigualdad: el indíce GINI marcaba en 1984 de
27.7 y en el 2008 era de 46.5 (a mayor porcentaje GINI, mayor desigualdad en la
renta entre familias). Así, la tesis del autor del Misterio de Capital queda en
nada justo en los países emblema del desarrollo económico.
El
aporte de Piketty es un llamado a cambiar el sistema económico por uno mas
justo, sin abandonar el mercado. Su critica es la mas completa, hasta ahora
conocida, después de Carlos Marx, del sistema que ha generado la globalización.
El
Misterio del Capital, obra de De Soto, sustenta la tesis de que la riqueza del
los pobres reside en la propiedad de tierras y bienes generados informalmente y
que el sistema no reconoce como capital. Pero si el resultado es continuar con
el modelo económico mundial, como lo dice sin tapujos JJ Garrido, director de
Peru 21, el verdadero misterio quedaría claro: De Soto empuja una polémica para
ratificar las mismas vigas injustas que crearon el capitalismo casino y los
bonos basura.
Hernando
de Soto nunca ha roto con esas cadenas ideológicas. En términos de economía
política es un enano frente a Piketty.


